Discurso de toma de posesión del actual Presidente (*)

1. Del ayer al hoy
Atrás queda aquel año de 1995 en que un grupo de entusiastas jovellanistas se unían para crear un foro de debate bajo los auspicios de nuestro ilustre Jovino. Atrás quedan aquellos tiempos en los que los miembros de la junta rectora nos reuníamos, a la caída de la tarde, en una de las dependencias del Museo Casa Natal de Jovellanos cedida generosamente por la favorable acogida que siempre nos dispensaron sus directores. Atrás quedan aquellos esporádicos actos jovellanistas con que la naciente institución deseaba festejar determinadas efemérides del calendario jovellanista. Todo ello es ya historia y recuerdo vivo en los que iniciaron e iniciamos aquellas primeras singladuras de esta institución que hoy me honro en presidir.
El Foro Jovellanos, convertido más tarde en Fundación, afronta nuevos retos. Se ha consolidado como una institución cuyas actividades producen una huella en el ambiente cultural de nuestra ciudad. Sus actos jovellanistas dejan de ser esporádicos para convertirse en una programación habitual dentro de la oferta cultural que ameniza la vida gijonesa. De esta manera, la Fundación Foro Jovellanos se va consolidando y va materializando el objetivo fundamental, expresado en sus estatutos, cual es difundir y divulgar todo lo relacionado con la vida y la obra de Jovellanos. En estos años también se ha incrementado la nómina de patronos que constituyen nuestro aval, un potencial humano que es nuestro único y a la vez gran patrimonio. Renombrados hombres de la cultura en sus distintas manifestaciones engrosaron este elenco, al que se incorporaron igualmente con todo merecimiento eficientes y eficaces empresarios de nuestra ciudad y de nuestra región en sintonía con el más genuino espíritu jovellanista. «Estudios útiles», «ciencias útiles», «útiles verdades» son expresiones que atraviesan como un hilo conductor todo el discurso argumental y narrativo de la obra de Jovellanos; contribuir al bienestar de la región y a la «felicidad del Estado» ­expresión tan querida por nuestro ilustre Jovino­, representa ese pragmatismo utilitarista que siempre guió el quehacer jovellanista y que dejó plasmado en el la máxima que presidía su real instituto: «Quid verum quid utile».

2. Jovellanos, referente histórico ineludible
Pocos pueblos, pocas culturas pueden presentar un referente histórico de tanta riqueza existencial y cultural como la vida y la obra de Jovellanos; pocos pueblos tienen en su árbol genealógico cultural una persona tan intensamente preocupado por su entorno local y regional y a la vez con una proyección nacional e internacional. Jovellanos sintonizó como pocos con los problemas más relevantes y acuciantes de aquella villa marinera de poco más de cinco mil habitantes que era su Gijón natal; Jovellanos intuyó con una perspectiva de futuro poco común algunos de los problemas endémicos de nuestra región, como es el aislamiento que, por su condición geográfica, condiciona el progreso y la prosperidad de Asturias. Jovellanos vivió y sintonizó, asimismo, con los problemas de la España y la Europa del siglo XVIII. Su proyección nacional e internacional está atestiguada por una abundantísima bibliografía.
Decía san Isidoro, allá en el siglo VI, que era muy importante en la educación de los pueblos recordar lo que habían hecho sus antepasados, particularmente cuando los pueblos se encontrasen en una situación histórica crítica. Para salir de esa situación a la que él denomina «etapa heroica de los pueblos», conviene mirar hacia atrás y recordar a los antepasados («carmina maiorum»). Así lo entendió la cultura europea, desde la Grecia clásica hasta la actual cultura germánica. Fue ésta una de la finalidades que perseguían los antiguos poemas épicos desde Homero hasta nuestro «Cantar de Mio Cid», pasando el «Beowulf» inglés o los nibelungos alemanes.
Gijón, nuestra ciudad; Asturias, nuestra región; España, nuestra nación, quizás estén pasando por esa «edad heroica». No creo ser tachado de hiperbólico si digo que la vida y la obra de Jovellanos forman parte de esos «carmina maiorum» para nuestra ciudad ­no en vano un recurso retórico nos lo recuerda al denominarla la «Villa de Jovellanos», y lo forman igualmente para nuestra región asturiana y para nuestra nación española.

3. Un recuerdo para mis antecesores
La Fundación Foro Jovellanos tomó como objetivo de todas sus actividades divulgar la vida y la obra de nuestro ilustre patricio; aunque a veces podamos ser tildados de una reiteración obstinada, nuestro objetivo es precisamente eso: recordar a nuestros coterráneos que tenemos un referente histórico muy importante. Es la idea que tomaron como guía mis antecesores en esta presidencia a quienes quiero recordar. Tuve el privilegio de tener de maestro al profesor Caso González; fueron veinticinco años compartiendo proyectos académicos y culturales, desde la tesis doctoral hasta aquella exposición bajo el tema «Jovellanos y Asturias»; varias villas asturianas se beneficiaron de esta exposición que terminó siendo llevada a Madrid, adonde juntos acudimos a la manera de dos escuderos de la obra de Jovellanos; el profesor Caso era jovellanista de libro y de erudición, pero sobre todo de espíritu; él fue el primer presidente de esta institución. Lo recordaré siempre con gratitud y afecto; él fue y seguirá siendo mi maestro.
Don Francisco Carantoña fue durante muchos años punto de referencia obligada en la vida cultura de Gijón; dotado de una perspicacia crítica poco común a la que se unía un elegante estilo literario, tuvo siempre en Jovellanos la referencia histórica de reflexión sobre el acontecer diario de la vida gijonesa.
Don Luis Adaro Ruiz-Falcó, presidente también de esta institución, es uno de los fundadores que con mayor entusiasmo defendió la función que la Fundación Foro Jovellanos había de tener no sólo en la sociedad gijonesa sino asturiana; para don Luis nuestra Fundación había de ser ese catalizador de los problemas de Asturias, un auténtico foro de debate: un foro plural, abierto a todo tipo de ideas que converjan en el progreso económico, social y cultural de Asturias.
Bajo la presidencia de don Agustín Antuña la Fundación Foro Jovellanos alcanzó cotas de prestigio muy difíciles de mantener. Personalmente quiero agradecer a Agustín Antuña, primero el afecto que siempre demostró a mi persona y, en segundo lugar, la confianza profesional en todas aquellas tareas que a lo largo de estos cuatro años me encomendó; también le quiero agradecer su apoyo tanto privado como público una vez conocida mi candidatura a la presidencia de la Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias. Esperamos seguir contando con su generosa y valiosa ayuda.

4. Un nuevo reto
A mi lado están los miembros de la nueva junta rectora. No es necesario hacer su presentación. Todos ellos vienen siendo auténticos baluartes de nuestra institución. Sin ellos no habría sido posible alcanzar esas cotas de prestigio que ha conseguido la Fundación Foro Jovellanos; su buen hacer ha quedado patente en cuantas actividades se vinieron programando a lo largo de los últimos años. Desde ese mimo con que nuestro secretario general cuida los aspectos formales más sencillos, ennobleciendo y sublimando lo simple y lo cotidiano, hasta los autores que han aportado publicaciones jovellanistas que dignifican los anaqueles de bibliotecas públicas y privadas, pasando por empresarios ejemplares que llevan muy dentro el espíritu jovellanista, contribuyendo al progreso de Gijón, de Asturias y de España, cuyo eslogan también podría ser ese «quid verum, quid utile»; a su lado avezados y experimentados profesionales en el mundo de la gestión universitaria, de la banca, de las relaciones humanas, de la administración empresarial y comercial de nuestra ciudad. Y como denominador común a todos ellos: su gran entusiasmo por todo aquello que tenga a Jovellanos como punto de referencia.
Con este aval humano pretendemos transmitir una mayor savia jovellanista a nuestros conciudadanos. Queremos que la Fundación Foro Jovellanos disponga de su propia sede que custodie y acoja cualquier proyecto en torno a la vida y la obra de Jovellanos; una sede a la que puedan acudir cuantas personas deseen encontrar todo tipo de referencia bibliográfica sobre nuestro patrono mayor. Tenemos ya muy avanzado un proyecto de creación de un centro de estudios jovellanistas al socaire de nuestra Fundación. Creemos que Gijón no puede permanecer indiferente ante la dispersión en la que en la actualidad hoy se encuentra el legado jovellanista. Son muchas las funciones de tipo docente e investigador que podría desempeñar ese centro de estudios jovellanistas. Por el momento ese centro de estudios jovellanistas, al que nuestra Fundación quiere dar vida, trataría de concentrar toda referencia bibliográfica de y sobre Jovellanos, desde el más sencillo artículo de periódico hasta los hoy existentes autógrafos de Jovellanos, pasando por el conjunto de ediciones que de sus obras se han hecho o estudios críticos sobre las mismas; ese centro de estudios jovellanistas ha de empezar, por tanto, por crear una biblioteca especializada en Jovellanos. Asimismo, es nuestro deseo seguir manteniendo ciclos de conferencias programados en torno a distintos temas de actualidad siempre, en lo posible, que guarden cierta relación con Jovellanos.
Para iniciar y llevar a cabo esta nueva singladura necesitamos el esfuerzo y la cooperación de todos. Esta junta rectora que me honro en presidir trabajará con entusiasmo y ahínco para conseguir estos objetivos; tenemos también, sin duda, el aval de nuestros patronos, jovellanistas de libro o de espíritu. Esperamos de ellos su generosa compresión ante determinaciones que juntos hemos tomado por la especial coyuntura de infraestructuras que en este momento tenemos.
Solicitamos igualmente a la Corporación municipal, siempre sensible y siempre receptiva a todas nuestras actividades, una generosa ayuda para que podamos cumplir con dignidad nuestros objetivos, dejando de lado los partidismos, legítimos de cada opción política, si bien unificados y al unísono cuando se trata de sacar adelante un proyecto jovellanista como en el que nos vamos a involucrar. El mismo planteamiento y la misma petición transmitimos a nuestras autoridades regionales.
Extenderemos nuestra mano a aquellas empresas que deseen colaborar en este empeño jovellanista; presentaremos proyectos culturales que les puedan interesar. Nos sentiríamos muy orgullosos de que canalizasen a través de proyectos jovellanistas sus inquietudes culturales. La cultura estuvo y estará condicionada por lo económico; la expansión cultural siempre se ha dado en épocas de bonanza económica. Pero, asimismo, la bonanza económica está condicionada, en buena parte, por el nivel cultural y la educación de sus gentes. Es ésta una de las ideas motrices del pensamiento jovellanista. Nuestro proyecto jovellanista está también, como es lógico, condicionado por nuestro poder adquisitivo que depende, en su mayor parte, de la generosidad de las entidades públicas y privadas. En esta nueva singladura, extenderemos también nuestra mano a las pequeñas y modestas empresas, al ciudadano de a pie; implicaremos también a los docentes de nuestros centros educativos para que, a su vez, lo trasmitan a los muchachos de nuestros institutos y colegios; deseamos contagiarles nuestro entusiasmo y decirles que en Gijón, en Asturias, tenemos un referente histórico que en épocas pasadas vivió y sintió como nadie los problemas de su Gijón natal, de su Asturias, de aquella España del siglo XVIII. Sin pretender convertir su biografía en una hagiografía ni hacer de su obra una taumaturgia, su conocimiento y divulgación pueden ser, no lo dudamos, un revulsivo intelectual que coadyuve a sacar a Gijón y a Asturias de esa «edad heroica» en la que nos encontramos, según la recomendación de san Isidoro que decía ser bueno para los pueblos recordar las «gestas de sus antepasados» («carmina maiorum»). Los miembros de esta junta rectora así lo creemos; por eso podemos evocar, adaptándolos, aquellos versos que Rafael Alberti dedicó a Garcilaso de la Vega, por cierto también un poeta muy admirado e imitado por nuestro Jovino: Si Jovellanos viviera /nosotros seríamos sus escuderos/, que gran caballero era.

(*) Discurso pronunciado por el actual Presidente el día de su elección, 26 de marzo de 2002. En el mismo hace una breve glosa de la historia de la Fundación, a la vez que se señalan los objetivos para esta legislatura, 2002/2006.

Jesús Menéndez Peláez
Presidente de la Fundación Foro Jovellanos
del Principado de Asturias